El piloto australiano está convencido de que hay que buscar una solución para aumentar la seguridad de cara a los incidentes en carrera. La introducción de una cubierta sobre el habitáculo del piloto ha vuelto a ser el principal tema de debate, pero Webber cree que sería más importante actuar por otro lado.

El accidente en la salida del Gran Premio de Bélgica -en el que se vieron implicados los monoplazas de Grosjean, Hamilton y Alonso- ha vuelto a avivar el debate sobre la seguridad en la Fórmula Uno. Las imágenes ofrecidas de manera posterior al incidente revelaron que, a consecuencia de una reacción en cadena iniciada por Grosjean, los tres monoplozas salieron disparados; pasando el Lotus del franco-suizo a escasos centímetros de la cabeza de Fernando Alonso. Evidentemente, Grosjean recibió un castigo severo al ser expulsado del siguiente Gran Premio (Monza), pero las preguntas del tipo "¿Qué hubiera ocurrido de haber sido unos centímetros más abajo?" dejan aún abierta la discusión sobre las cabinas cerradas.

El debate, evidentemente, incluye a FIA, equipos y pilotos; y de estos últimos, Mark Webber es el que más defiende la necesidad de que se tomen medidas para mejorar la seguridad. Sobre qué medidas son las más adecuadas... el de Red Bull no lo tiene tan claro. Piensa que la protección sobre la cabeza del piloto es un tema muy controvertido que hay que estudiar muy a fondo y con mucha cautela; pero, como él mismo recuerda, hay otras soluciones que pueden resultar más efectivas: la protección de las ruedas para evitar que el coche salga despedido.

¿Deberíamos optar por cubrir las ruedas y dejar la cabina abierta? ¿o dejar las ruedas abiertas pero creando una mayor protección del habitáculo? Personalmente, creo que la prioridad es evitar que los coches salgan despedidos, aunque sólo sea porque es algo que sucede más a menudo. Las intrusiones en el cockpit son algo más raro, pero todavía hay que tomárselo en serio. En ambos casos hemos tenido suerte, pero todos sabemos que la suerte se acabará algún día.

Se opte por una solución o por otra, el principal freno que se plantea a esta cuestión es la estética. La opinión general -especialmente cuando se habla de introducir algún tipo de protección sobre el habitáculo del piloto- es que dará lugar a coches feos, poco agraciados; pero cuando se trata de temas de seguridad y de proteger la integridad de las personas, parece algo obvio que todo lo demás se convierta en cuestiones menores. Dicho de otra manera, un monoplaza algo menos estético es un precio muy bajo a cambio de una Fórmula Uno más segura que nos evite, en el futuro, tener que lamentar alguna desgracia.