2013 será un año especial para la Fórmula 1, al menos desde el punto de vista de la reglamentación. La próxima temporada marcará el final de la relativamente prolongada estabilidad de la normativa técnica, ya que a partir de 2014 viviremos una revolución tecnológica en la categoría, principalmente (pero no exclusivamente) por el regreso de los motores turboalimentados. Esta situación particular ha trastocado los planes habituales de desarrollo en los equipos, que ahora no solamente deben centrarse en el desarrollo de los coches de la temporada actual y la próxima, sino también en el que utilizarán en la temporada 2014.

James Allison, jefe técnico de Lotus

Para hablar sobre el desafío que significa este escenario, los chicos de espnf1.com han consultado al director técnico del equipo Lotus, James Allison:

En un año normal, el enfoque [del equipo] ya se habría dirigido bastante al desarrollo del coche del próximo año, pero este no es un año normal. Cada equipo en la parilla está enfrentando un desafío sin precedentes, el de trabajar simultáneamente en tres coches.

Eso es justamente lo que Lotus está intentando: continuar con el desarrollo del E20 y buscar dar caza a McLaren por el tercer puesto en el Mundial de Constructores, mientras que al mismo tiempo ya trabaja en el desarrollo de sus coches para los siguientes dos años. James Allison así explica la lógica detrás de este esquema de trabajo:

Hay dos razones principales para esto: En primer lugar, las reglas para 2013 permanecerán relativamente sin cambios, lo que combinado con una competencia tan cerrada significa que aún tiene sentido desarrollar el coche 2012, incluso en esta etapa final de temporada.

En segundo lugar, la sombra de la regulación 2014 que se cierne demanda nuestra atención. Cualquiera que haya seguido el deporte en 2009 sabe que una sacudida importante en la regulación presenta tanto oportunidades como riesgos. La revolución regulatoria de 2014 hace ver trivial a la que enfrentamos en 2009.

A pesar de que este enfoque parece sensato, no está libre de riesgos. El demonio está en los detalles y justamente asignar los recursos adecuados a cada equipo de desarrollo será todo un reto para los directivos de los equipos. Así lo ve Allison:

Se deben tomar decisiones con tres bebés compitiendo por alimento para desarrollarse. ¿Pondremos recursos en el E20 y sacar de este lo más posible o es más prudente enfocarse en lo que será la última iteración para esta generación de reglas en 2013?

Alternativamente, ¿es correcto enfocarse más en el futuro a largo plazo con las reglas 2014, que serán los cimientos de las próximas generaciones de coches de F1? Todas estas son opciones con un balance muy fino y que presentan desafíos fascinantes. Para el final de la temporada 2014 sabremos si tomamos la decisiones correctas.

Los equipos están trabajando ahora mismo cual circo de tres pistas y el margen de error es estrecho. Todos quieren ser el equipo Brawn de 2014, pero si se equivocan podrían sufrir igual que lo hizo Ferrari en 2009.