El Gran Premio de Australia en el Albert Park tiene asegurada su permanencia en el calendario de la Fórmula 1 hasta 2015. Después de esa temporada, el popular evento podría desaparecer. Esto ocurrirá si la actual administración del estado de Victoria no consigue alcanzar un acuerdo con los dueños de los derechos comerciales que reduzca el costo del evento.

La posición de condicionar el evento a un plan de ahorro es de hecho un avance en las negociaciones, ya que la posición original del gobierno de Victoria era la de no buscar un nuevo contrato después de 2015. Así lo ha explicado hoy Louise Asher, la Ministra de Turismo del estado, quien aprovechó la oportunidad para culpar al gobierno Laborista del anterior Premier John Brumby de firmar un contrato excesivamente caro (como ven, los políticos se comportan igual en todos lados):

Me encantaría mantener la carrera más allá de 2015, pero el contrato que discutamos deberá aportarle valor a los contribuyentes y no estoy cómoda con el actual nivel de subsidio.

El gobierno Laborista de Brumby firmó un contrato que, en mi opinión, es en exceso costoso para los contribuyentes. Esta es una carrera muy, muy cara y personalmente no estoy feliz con este nivel de subsidio.

A diferencia de lo que ocurre con otras carreras, el Gran Premio de Australia es organizado directamente por el gobierno y actualmente está operando en números rojos. Se estima que el subsidio de este año superó los 44 millones de euros y aun considerando los beneficios económicos directos, el Gran Premio resulta un mal negocio para los contribuyentes australianos. Según Louise Asher, para que la carrera sea viable en el futuro, todo el modelo de negocio se debe repensar:

Este es un modelo de negocios fallido. Cualquier otro evento en Melbourne es organizado por gente que sabe lo que está haciendo, con muy poco subsidio del gobierno y en instalaciones construidas ex profeso. El Gran Premio es organizado por el gobierno, en el modelo más caro que pudieron inventar y es por eso que cuesta tanto dinero, encima, el contrato es secreto.