Hay lugares que cobran vida gracias a la trascendencia que tuvieron sobre las personas que pasaron por él. Así, recuperando historias, anécdotas y momentos, las gradas pueden cobrar voz y el asfalto puede tener alma... justo lo que ocurre con el mítico trazado de Nürburgring. Desde que se declaró insolvente, el futuro en la Fórmula Uno de este circuito –que desde el año 2008 se alterna con Hockenheim para albergar el Gran Premio de Alemania- ha estado en suspenso. El trazado ha corrido el riesgo de desaparecer para siempre del calendario... y aún manteníamos esta terrible sospecha planeando sobre nuestras cabezas, hasta que hace unos días se anunció que va a recibir una ayuda pública de 250 millones de euros. Nürburgring -por ahora- se salva, para seguir escribiendo páginas de historia en la Fórmula Uno. ¿Vosotros lo recordáis?...

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... ¿Recordáis cuando, en los años 60, Nürburgring comenzó a ganarse el apelativo de Infierno Verde? Fue el piloto británico de F1 Jackie Stewart quien bautizó de esta forma al circuito alemán, situado en las montañas occidentales de Eifel y en los alrededores del pueblo medieval de Nurburgo. Desde su construcción –en 1925- había sido concebido como un trazado para las pruebas de las marcas de automóviles más importantes del mercado germano, pero poco a poco fue albergando distintas competiciones, primero de motociclismo y después de automovilismo... hasta el año 1951, cuando –definitivamente- Nürburgring comienza a escribir su historia en la Fórmula Uno. Aunque, eso sí, lo hace después de sufrir su propio infierno y los terribles estragos de la Segunda Guerra Mundial, por lo que prácticamente tuvo que ser reconstruido.

Aunque Nürburgring ocupa un lugar especial en el corazón de los aficionados de la Fórmula Uno y de muchos pilotos, desde el principio se definió como un trazado muy exigente; para algunos, totalmente agotador. De ahí que se ganase la fama de ser el más difícil del mundo. Tanto, que los que superaron el desafío de sus curvas y carruseles y lograron ganar más de un Gran Premio allí recibieron un apelativo especial: Ringmeister (maestros del circuito). Algunos de aquellos maestros, que se encumbraron en Nürburgring, fueron grandes nombres que para siempre estarán ligados a la historia de esta categoría y entre los que están Juan Manuel Fangio, John Surtees o Jackie Stewart. O antes incluso, Alberto Ascari, que fue el primero en obtener una victoria allí. Ellos, con sus carreras, también contribuyeron a dar vida al mito de Nürburgring...

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... Un mito que, desgraciadamente, también ha ido unido al drama. Con el progresivo aumento en la velocidad de los monoplazas, el trazado alemán fue haciéndose cada vez más peligroso y obligaba a los pilotos a correr riesgos que, en el mejor de los casos, puede llevar al éxito total o, en el peor, al desastre. En el grupo de los primeros está una de las carreras más electrizantes que se recuerdan de Fangio (para algunos, la carrera del Siglo). Fue en el Gran Premio de Alemania de 1957, cuando el argentino llevó al límite su Maserati para conseguir el que sería su quinto título mundial, acelerando prácticamente donde debía frenar y alcanzando velocidades impensables para la época. Fangio le echó un pulso al circuito y ganó, pero él mismo reconoció más tarde que ese día hizo cosas que jamás pensó que haría y que no volvería a repetir...

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... Otros, desgraciadamente, salieron de esa lucha derrotados. Porque Nürburgring, como pasa con la mayoría de los lugares que trascienden, también tiene su historia negra. Onofre Marimón (en los entrenamientos del Gran Premio de 1954) y John Taylor y Gerhard Mitter (en el Gran Premio de 1969) se dejaron la vida en el Norschleife, la legendaria versión de 20,8 kilómetros del trazado alemán. Pero tras ellos, la tragedia volvería a sobrecoger las gradas de Nürburgring una vez más, en 1976, cuando el accidente de Niki Lauda sobrecogió a la Fórmula Uno.

Muchos aún conservan en su retina la terrible imagen del monoplaza del austriaco envuelto en llamas en medio de la pista, después de que se saliese de la pista en la curva conocida como Bergwerk e impactase contra el muro. El tiempo agónico que Lauda transcurrió en el monoplaza sin que pudieran sacarle le llevó a una situación crítica en la que se llegó a temer por su vida (después se ha sabido que, incluso, llegó a recibir extremaunción); pero, milagrosamente, el piloto pudo recuperarse del accidente.

El susto de Lauda fue el último al que la Fórmula Uno quiso enfrentarse en Nürburgring y el trazado norte del circuito desapareció dejando para la leyenda la bajada del Hotzenbach, el badén de Flugplatz, el carrusel Caracciola y las imágenes de algunos pilotos volando sobre su asfalto. Ahora, la Fórmula Uno se corre en la sección conocida como Südscheifle, de 4,5 kilómetros y que ha sido ampliamente remodelado; y aunque este trazado es mucho más seguro que el anterior, hay quien echa de menos al terrible Norschleife...

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...¿Recordáis esas viejas imágenes de Nürburgring? Si es así, seguramente también seáis nostálgicos. Seguramente, también opinaréis que el nuevo trazado es sólo un fantasma del anterior, más frío y más calculado. Pero sigue siendo un nombre y un lugar capaz de sobrecoger y donde aún se escuchan los ecos de aquellos momentos, buenos y malos. Aquí nuestro homenaje a los titanes que por él pasaron y dieron vida y carácter a Nürburgring para que tenga, como se merece, su propio capítulo en la historia de la Fórmula Uno.