La polémica ha rodeado últimamente al método de trabajo que emplea Red Bull, siempre centrado en exprimir a fondo el reglamento. Según el asesor de la escudería austriaca, el problema son los celos que sus recientes éxitos provocan en sus rivales.

En lo que llevamos de 2012, la controversia en la Fórmula Uno se ha situado siempre en las innovaciones técnicas que Red Bull ha presentado esta temporada: agujeros en el suelo, configuración de los mapas motor... Elementos que siempre dan lugar a enfrentamientos dentro del paddock y que suelen desembocar en investigaciones por parte de la FIA. La resolución -la prohibición de dicho elemento o la adopción de soluciones similares en el resto de equipos- acaba siempre por neutralizar los esfuerzos constantes de los de la bebida energética por innovar.

Nadie duda de la picaresca de Red Bull a la hora de interpretar las normas, pero algunos van más allá y les acusan de ser demasiado agresivos con el uso que hacen de la reglamentación. Para Helmut Marko, asesor técnico de la escudería austriaca, se trata de un esfuerzo de creatividad.

Simplemente somos más creativos.

Nos movemos dentro de la normativa, pero por supuesto también nos fijamos en cómo podemos hacer que funcionen mejor para nosotros.

Por otro lado, Marko cree que el problema está en que sus éxitos provocan las envidias del resto de equipos.

Los demás equipos, cuando nos ven hacer algo, o lo copian o intentan que se prohíba. Los celos y la envidía que vemos en el paddock son porque hemos ganado en los dos últimos años sin ser un equipo tradicional. Creo que eso ha alimentado su resentimiento y sus intentos por distraernos.