Hoy terminamos el repaso a los nueve circuitos en los Estados Unidos que han recibido un Gran Premio. Como les contaba en la primera parte de esta serie, Austin será el décimo intento de la Fórmula 1 de hacer bien las cosas en EEUU. Esperemos que esta vez las cosas salgan mejor (mucho mejor) que en los cuatro casos que hoy recordaremos.

Las Vegas (1981-1982)

Con la salida Watkins Glen, parecía que la temporada de 1981 sería la primera en cinco años en contar con una sola carrera de Fórmula 1 en los Estados Unidos. Esto finalmente no ocurriría, ya que desde el año anterior promotores y autoridades habían estado trabajando en un plan para llevar a la Máxima Categoría a la ciudad de Las Vegas. La genial idea de los promotores de Nevada fue acondicionar el estacionamiento del hotel Caesars Palace, para construir un trazado de 3.6 km que podría haber funcionado como el mejor kartódromo de la historia, pero que como circuito de F1 calificaba como uno de los peores (quizá el peor) de todos los tiempos.

La visita anual a Las Vegas era muy poco popular entre los pilotos, no solo por tener que manejar sobre un estacionamiento en el desierto a mitad del día, sino también por tener que hacerlo en el sentido contrario al que estaban acostumbrados (sí, el Caesars Palace circuit se transitaba en sentido contra horario), con la carga sobre el cuello que eso significaba. En una época en que los pilotos no eran los súper atletas que son ahora, la exigencia física de conducir en Las Vegas rozaban el límite de lo sensato.

Tampoco al público pareció gustarle demasiado el experimento. La asistencia a la carrera fue mala en 1981 y peor al año siguiente, a pesar de que en ambas temporadas el Campeonato Mundial se decidió allí. Con la llegada del Gran Premio de Detroit en 1982, se terminaban los incentivos para mantener la carrera en Nevada y después de solo dos ediciones la F1 le cedía su lugar en el estacionamiento del Caesars Palace a la CART, serie que intentó rescatar el evento. Dos temporadas después, también la CART se rendía y abandonaba el proyecto de forma definitiva.

Detroit (1982-1988)

En 1982, la ciudad de Detroit se unía a Long Beach y Las Vegas como sede de la F1, convirtiendo a los EEUU en el primer país (y único hasta el momento) en organizar tres Grandes Premios en la misma temporada. Siguiendo los pasos de Long Beach, los responsables de la carrera en Michigan buscaron inspiración en el circuito de Montecarlo. La copia americana de Mónaco (incluso tenía un túnel) nunca estuvo a la altura del original, aunque algo que Detroit sí le disputó al circuito monegasco fue el dudoso honor de ser la pista más lenta del mundial.

Con todo, el paso de la F1 por Michigan no fue nada malo y tomando en cuenta como había padecido la Máxima Categoría en los EEUU se podría calificar hasta de exitoso. A pesar de lo lento del trazado y de lo complicado que era adelantar, el Gran Premio de Detroit entrego grandes momentos, como la remontada de décimo séptimo a primero de John Watson en la edición inaugural o las tres victorias consecutivas del súper especialista en circuitos callejeros Ayrton Senna.

Para 1985, la carrera frente al río Detroit ya era la única prueba de F1 que se disputaba en los EEUU. El evento siguió disfrutando de un éxito moderado hasta finales de los 80s, cuando se puso en marcha un plan para reubicar el trazado, moviéndolo de las calles de la ciudad al interior de la Belle Isle. Las negociaciones no prosperaron y la F1 abandonó la que había sido su única sede razonable en los EEUU desde Long Beach. Como había ocurrido con las carreras de Long Beach y Las Vegas, la serie CART aprovechó la incapacidad de la Máxima Categoría de hacer bien las cosas en América y se apropió de la carrera en Detroit a partir de 1989.

Dallas (1984)

La carrera en Las Vegas nos puede parecer ahora una idea ridícula, pero por lo menos debemos reconocer a sus organizadores por conseguir transformar el estacionamiento de un hotel en un trazado apto para coches de competencia. Ni siquiera de esto fueron capaces los responsables de la que sería la octava sede distinta para una carrera en los EEUU: Dallas.

Construido dentro de los terrenos del Fair Park en el sur de la ciudad, el circuito callejero del Gran Premio de Dallas tenía un diseño muy interesante. Desafortunadamente, la calidad de la construcción no estuvo a la altura del prometedor trazado y durante el fin de semana de la carrera inaugural (eventualmente la única) la superficie del circuito comenzó a desprenderse. Para hacer las cosas más complicadas, la carrera se colocó en el calendario a principios de julio, una época en Dallas en que las temperaturas pueden superar los 40°C.

Así que los pilotos tendrían que trabajar sobre un circuito que se destruía y en temperaturas que la F1 no volvería a enfrentar sino hasta el Gran Premio de Baréin de 2005. A varios pilotos esto les pareció tan peligroso, que se puso en marcha una iniciativa de boicot liderada por Niki Lauda y Alain Prost. Cuando parecía que se anunciaría la suspensión de la carrera el mismo domingo del Gran Premio, Bernie Ecclestone conseguía (como suele hacerlo) convencer a los equipos de arrancar la prueba, que sería ganada por un inspirado Keke Rosberg, sobreviviendo a una carrera de atrición en la que solo terminarían 8 de 25 participantes.

La pesadilla que había sido la carrera acabó con cualquier posibilidad de que Dallas se mantuviera en el calendario para la temporada de 1985. Tendrían que pasar 27 años para la F1 regresara a Texas.

Phoenix

En cuanto fue claro que la F1 no regresaría a Detroit en 1989, se inició la búsqueda por una nueva sede del Gran Premio de los EEUU. Los finalistas en la puja para quedarse con la carrera fueron el circuito de Laguna Seca en Monterey California y la ciudad de Phoenix Arizona, cuyos promotores proponían un trazado urbano. Laguna Seca sería descartado al considerárselo demasiado pequeño para la asistencia que se esperaba al evento (adelante amables lectores, pueden reírse) así que, a pesar del desencanto de los pilotos, la carrera norteamericana nuevamente se llevaría a cabo en un circuito urbano, uno de los más pobremente diseñados que haya visto la categoría, por cierto.

Demostrando que no habían aprendido (casi) nada de los errores de Dallas, los organizadores accedieron a llevar a cabo la carrera durante el mes de junio (en Phoenix!, a mitad del desierto!), nuevamente exponiendo a pilotos y coches a temperaturas extremas. Al igual que en el caso de Dallas, el calor fue demasiado para la mayoría de los competidores y solo 9 de los 26 que arrancaron pidieron ver la bandera a cuadros. Para emperador las cosas, la carrera de 1989 en Phoenix tuvo una de las peores entradas en la historia de los Grandes Premios en los EEUU. Aún con todos sus problemas, Dallas había conseguido atraer a poco menos de 100 mil espectadores, mientras que a la primera carrera en Arizona asistieron poco más de 30 mil.

Para la temporada de 1990, la fecha de la carrera en Arizona se movió a marzo, para convertirse en la primera prueba de la temporada, y así buscar alejarla del calor extremo. La medida tuvo un éxito parcial, con 14 pilotos terminando la carrera. Lo que no mejoró fue el interés de los aficionados, quienes nuevamente despreciaron el evento.

Las carreras en Phoenix no habían sido malas (se recuerda especialmente la lucha entre Senna y Alesi por la victoria en 1990) y la organización del evento era probablemente la mejor que los estadounidenses habían mostrado en sus carreras callejeras. A pesar de esto el público brillaba por su ausencia. Para la edición de 1991, el circuito solo recibió el día de la carrera a 18 mil personas. Se dice que una carrera de avestruces que se realizaba al mismo tiempo en la ciudad tuvo más espectadores (que raros son los gringos). Era claro que no tenía sentido seguirlo intentando, Phoenix se había cansado de gritar que no quería una carrera de Fórmula 1.

Los Estados Unidos se quedarían sin Gran Premio durante 9 años, hasta que en 2000 la F1 regresaba a casa en Indianápolis. Como ya vimos, la Máxima Categoría también encontraría la manera de echar a perder esa nueva oportunidad.