Paul Hembery, ha reconocido que no habían logrado preveer el comportamiento de los compuestos de 2012 porque el monoplaza que están usando para sus test no se lo permite. El responsable de Pirelli Motorsport pide que le dejen probar con un coche de este año, pero los equipos están frenando esa posibilidad.

Robert Kubica con el R30

Cansados quizás de las constantes críticas hacia sus compuestos, los responsables de Pirelli -proveedor oficial de neumáticos en la Fórmula Uno- han querido revelar una verdad al mundo: los propios equipos presentes en parrilla son los únicos responsables de que los neumáticos de este 2012 estén resultando tan imprevisibles. Puede parecer excusa, pero lo cierto es que el origen de todos estos problemas está en el Renault R30, el coche que se le permitió usar a Pirelli para sus test.

Hasta principios de este año, el Toyota TF109 era el coche de pruebas de la fábrica milanesa; un coche que, con el paso de los años, se había quedado totalmente obsoleto, pues el avance en la tecnología y el cambio en la reglamentación hacen que los monoplazas hayan cambiado mucho en las últimas temporadas. Pirelli necesitaba otro coche para poder acercarse lo máximo posible a los monoplazas actuales y, después de muchas guerras, se le permitió probar con el Renault con el que Robert Kubica logró varios podios en 2010. Obviamente, el coche se modificó para asimilarlo lo máximo posible a los monoplazas del 2012... pero ni aún así ha sido suficiente. Las voces que acusan a los compuestos de 2012 de ser totalmente imprevisibles han sido una constante esta temporada y Paul Hembery, director de Pirelli Motorsport, ha reconocido que también lo han sido así para ellos. Y es que, como recuerda Hembery, el comportamiento de un mismo neumático cambia radicalmente entre un coche de 2010 y uno de 2012.

No pudimos preveer las características del neumático de este año porque no se pueden ver en un coche de 2010.

Entre las diferencias evidentes de un monoplaza a otro, en Pirelli destacan por ejemplo el equilibrio aerodinámico, que ha cambiado mucho en los últimos años y que precisamente afecta directamente a la energía que llega hasta la rueda y a la temperatura relativa. Entonces, ¿por qué no cambiar el programa de pruebas con el Renault y hacerlo con un monoplaza de este año? Pues, según ha revelado Hembery, porque los propios equipos no lo permiten.

Es el único coche con el que podemos probar. Por supuesto que no nos gusta hacer los test con un coche de hace dos años, pero incluso hubo una importante batalla hasta conseguir eso. Nos costó 18 meses lograr que los equipos llegaran a un consenso por última vez, y tuvimos que conformarnos con un coche de 2010... ni siquiera podemos tener un coche del año pasado, por desgracia.

Hembery habla de los recelos que existen en el paddock a que los test de Pirelli puedan favorecer a un determinado equipo. Así, en Pirelli saben que no conseguirán tener en sus manos un monoplaza de 2012 porque para ello necesitan un consenso de todos los equipos y eso es prácticamente imposible... con un Mundial tan apretado como el de este año, nadie quiere arriesgarse a que el rival se vea beneficiado con una mínima ventaja en los neumáticos (incluso con el R30 ya hubo cierta polémica porque algunos apuntaron que los test de Pirelli iban a ayudar a Lotus a entender mejor el comportamiento de los neumáticos). Pirelli se ha esforzado todo lo que ha podido para mostrarse imparcial y, aún así, continúan existiendo recelos... lástima que los equipos no se den cuenta de que, en todo esto, los únicos perjudicados son ellos.