Helmut Marko ha intentado desviar la atención sobre las supuestas trampas de Red Bull acusando a Ferrari de hacer lo mismo. Según el asesor técnico, la escudería italiana ha usado sistemas ilegales en el pasado, algo que los de Maranello niegan rotundamente.

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Con todas las sospechas puestas sobre ellos, a Red Bull no se le ha ocurrido otra forma de quitarse el foco de encima que usar la estrategia del donde las dan, las toman. Es decir, que si les acusan de tramposos, pues ellos a su vez hacen lo mismo.

El asunto tiene su origen en la última controversia generada alrededor del equipo de la bebida energética que, según algunas voces, volvió a violar el reglamento en el Gran Premio de Canadá al realizar ajustes manuales en el RB8 cuando el monoplaza estaba en el parque cerrado. El asesor técnico de Red Bull, Helmut Marko, decidió salir al paso de las acusaciones para negarlas rotundamente; pero sus declaraciones incendiaron aún más el asunto cuando Marko aseguró que, al contrario que ellos, Ferrari sí estuvo realizando ajustes manuales a su monoplaza durante todo un año.

Las acusaciones, como era de esperar, no han sentado muy bien en el seno de la Scuderia, que no ha tardado en desmentirlas. Un portavoz de Ferrari ha sido el encargado de negarlo y recordar que, si hubiesen hecho trampas en algún momento -como afirman desde Red Bull-, se sabría porque la FIA lo habría descubierto.

Es completamente falso. De cualquier manera, tenemos plena confianza en el papel de la FIA para asegurarse de que todas las normas son respetadas.

Sea cierto o no, el caso es que todo este asunto de Red Bull y sus tácnicas al borde del reglamento está tomando un mal cariz, corriendo el riesgo de desembocar en una guerra dialéctica en la que todos los equipos acaben acusándose constantemente los unos a los otros.