El cerebro del RB8, Adrian Newey, reconoce que la prohibición de los escapes sopladores hacia el difusor fue un mazazo para Red Bull, que no ha sido capaz de recuperar el nivel de rendimiento mostrado en las dos últimas temporadas. Lideran el campeonato de constructores y han logrado tres victorias este año, pero no se acercan ni por asomo al dominio apabullante de 2011.

RB8- vista trasera

Si alguien aún tenían dudas al inicio de temporada de si los cambios en el reglamento iban a afectar a Red Bull, ahora tiene la constatación de que sí. No es que los de la bebida energética se hayan hundido (ni mucho menos), ni que se hayan quedado ya sin opciones de revalidar el título (quedando aún la mitad de las carreras, es demasiado pronto para afirmar semejante cosa); pero viendo el monólogo que había sido la Fórmula Uno en las dos últimas temporadas, el cambio es evidente. No hace falta más que ver que otros equipos, como Ferrari y McLaren, no sólo les han dado caza este año, sino que en algunas carreras han estado por delante.

Adrian Newey, jefe técnico de Red Bull, ha señalado directamente a los extintos difusores soplados como la causa de su bajón. Y es que fue precisamente esta escudería la que introdujo esa innovación en el año 2010 y luego logró perfeccionarla y optimizarla al máximo el año pasado para lograr dominar el campeonato de manera incontestable (en 2011, a estas alturas tenían 103 puntos de ventaja en el mundial de constructores, frente a los 53 que tienen ahora). Por eso, Newey lo tiene claro: la prohibición de los escapes sopladores supuso un golpe por parte de la FIA directo al punto donde Red Bull había centrado la mayor parte de sus esfuerzos y trabajo.

Es más o menos lo que nos temíamos antes de comenzar la temporada.

Después de haber explotado la tecnología de escapes sopladores muy fuertemente durante dos temporadas, tuvimos que eliminarla junto a otros cambios, como los que afectan a la flexibilidad del alerón delantero, y eso nos duele mucho. Probablemente, nos duele más que a los demás porque nosotros lo hemos explotado durante más tiempo.

No hay que obviar que Red Bull, siempre empeñado en buscar soluciones nuevas y dar con salidas donde parece no haberlas, ha intentado este año emplear mecanismos alternativos que lograsen recrear de alguna forma el efecto de los famosos difusores, pero sus esfuerzos han sido inmediatamente neutralizados. Así, no hay más que echar un poco la vista atrás y recordar la polémica de los mapas motor que empleó Red Bull durante algunas carreras y que les aportaba un extra de caraga aerodinámica gracias al aumento de los gases de escape. La polémica por esta configuración introducida por la escudería austriaca (que no hacía sino aprovechar un agujero en el reglamento) llevó a la FIA a hacer una aclaración de la normativa que impidiese a Red Bull seguir usando dichos mapas motor; con lo cual, los monoplazas alados han tenido que volver al punto en el que estaban al comienzo de temporada.

El caso es que Newey, y en su defecto Red Bull, no se cansa de recordar cómo les han afectado las modificaciones introducidas en invierno que, en mi opinión, no obedecen -como insinuan algunos- a una conspiración contra la escudería austriaca, sino a un objetivo claro de devolver la emoción a un deporte que se estaba volviendo insulso en los últimos años.