El paddock de la Fórmula Uno está pendiente de que en los próximos días se aclare la norma que regula la configuración del mapa motor de los monoplazas y que podría suponer un veto al RB8 de cara al Gran Premio de Hungría. Es sólo una polémica más de entre todas las surgidas este año a raíz del reglamento elaborado por la FIA.

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Los mapas motor empleados por Red Bull siguen dando de qué hablar. El domingo, poco antes del inicio de la carrera en Hockenheim, se supo que el monoplaza de la bebida energética estaba siendo investigado porque podría estar infringiendo la norma que prohíbe el uso de los gases de escape para lograr un mayor efecto aerodinámico. En concreto, se sospechaba que habían modificado los mapas motor para hacer que el escape liberase más gases de soplado y así -redireccionándolos a la vez hacia zonas concretas de la carrocería- lograr mayor carga aerodinámica. Sin embargo, el caso es que al final el asunto se resolvió sin ningún tipo de infracción, ya que los comisarios afirmaron que Red Bull no contradecía las normas tal y cual estaban redactadas... eso sí, matizando a la vez que no aceptaban todos los argumentos expuestos por el equipo austríaco. ¿No resulta una sentencia un tanto ambigua? Parece que así se lo ha parecido al resto de equipos presentes en el paddock, que no han quedado nada satisfechos con las explicaciones aportadas por la FIA. Y es que la opinión general es que el reglamento resulta demasiado estricto en unos aspectos y muy benevolente en otros.

Otros casos similares

La verdad es que, como avanzábamos antes, no es la primera vez que surge una polémica de este tipo y que los propios comisarios se sienten atados de manos a la hora de aplicar una sanción. Sin ir más lejos, y volviendo otra vez sobre Red Bull, también Sebastian Vettel se convertía este fin de semana en una víctima más del reglamento. El bicampeón del Mundo fue sancionado tras el Gran Premio de Alemania por haber adelantado a Button por fuera de la pista; un castigo que supuso 20 segundos de sanción y la caída del alemán de la segunda a la quinta posición. La sanción era inevitable, pues el reglamento es muy claro en ese sentido, pero quizás los 20 segundos fueron un castigo muy severo en relación con la infracción cometida... el problema, es que el reglamento no da otra opción donde elegir. Afortunadamente, ya se ha llamado la atención sobre este problema -sin ir más lejos, Charlie Whiting ha admitido que la sanción a Vettel ha sido desproporcionada- y cabe la posibilidad de que se modifique el sistema de sanciones para incluir, por ejemplo, un tipo de sanción más benévola (de cinco segundos) o modificar la aplicación de los drive-trough (está claro que no supone el mismo castigo en Canadá que en Abu Dhabi, por ejemplo).

Si leemos a fondo el reglamento de la FIA y lo llevamos a la práctica, es fácil encontrar casos en los que resulta demasiado duro, otros en los que es demasiado blando y otros en los que es imposible tener claro ni lo uno ni lo otro... éste último caso es especialmente complicado, ya que es lo que da lugar a tantas polémicas. Otro ejemplo similar, por ejemplo, lo encontramos en Valencia este año, cuando Schumacher abrió el DRS mientras le mostraban la bandera amarilla. El kaiser no fue sancionado porque, según los comisarios, a pesar de tener activado el alerón trasero sí redujo la velocidad. Pero ¿merecía un castigo? La respuesta a esta pregunta puede variar según cómo se interprete un reglamento, y ahí está el problema, pues las normas deberían ser claras y no dejar espacio a la duda.

En el caso de Schumacher, la FIA se vio obligada a hacer una aclaración del reglamento y todo apunta que en el caso de los mapas motor de Red Bull ocurra lo mismo. De momento, ayer mismo ya se reunieron los directores técnicos para ponerse de acuerdo sobre el artículo 5.5.3 (que regula ese aspecto) y emitir una aclaración en los próximos días. Sin embargo, es necesario acometer una revisión completa de la norma para evitar, de aquí en adelante, seguir avanzando a trompicones.