El fin de semana del Gran Premio de Gran Bretaña ha sido intenso, con complicaciones climatológicas, una carrera definida in extremis y con bastante polémica. Puede que debido a esta cantidad de novedades haya pasado relativamente desapercibida la lamentable actuación del equipo McLaren. Los discretos 5 puntos que el equipo de Woking pudo cosechar en Silverstone se comparan desfavorablemente con los resultados obtenidos por Lotus y especialmente por Ferrari y por ello McLaren se encuentra hoy fuera del Top-3 en la carrera por el Campeonato de Constructores, por primera vez desde la temporada 2009.

Aunque el inicio de la caída en el rendimiento de McLaren no es reciente (por ejemplo, no ganan una prueba de clasificación desde el Gran Premio de Malasia), en las últimas carreras su diferencia con los rivales se ha ensanchado notoriamente. Después del Gran Premio de Canadá, McLaren marchaba confortablemente (parecía) en la segunda posición del Campeonato, 25 puntos por delante del tercer lugar (Lotus) y a 33 del primero (Red Bull). En las siguientes dos carreras los ingleses han podido conseguir apenas 9 puntos y han pasado a ocupar la cuarta plaza en el campeonato, a 77 unidades de la punta.

Se ha señalado a Jenson Button como el principal culpable de la magra cosecha de McLaren, ya que en las últimas cinco carreras apenas consiguió un octavo lugar como mejor resultado. Sin embargo, en ese mismo periodo el propio Lewis Hamilton tampoco lo ha hecho particularmente bien y aunque ganó en Canadá, en las otras cuatro carreras apenas pudo llegar una vez cuarto y dos veces octavo (en Valencia ya sabemos qué ocurrió). Es claro que los problemas de McLaren van más allá de una caída en el rendimiento de uno de sus pilotos.

Lo que debe preocupar especialmente a Martin Whitmarsh es que no parece haber una solución rápida a la falta de competitividad de su escuadra. Una cosa es perder carreras por fallas en los boxes (y McLaren ha tenido algunas) y otra muy diferente quedar relegados por no poder entregar a sus pilotos coches capaces de pelear con los punteros (o incluso con los coches de mitad del pelotón). Así es, el problema fundamental en McLaren es que el diseño del MP4-27 no está facilitando el desarrollo de mejoras y por ello no solo han perdido la ventaja de la que disfrutaron durante las primeras tres carreras del año, ahora están varios pasos por detrás de (al menos) Red Bull, Ferrari y Lotus.

Con este nivel de resultados, los de Woking no tienen nada que hacer en la lucha por el Campeonato de Constructores y de hecho deben agradecer al lamentable record de confiabilidad de Michael Schumacher en Mercedes- AMG el no encontrarse también por detrás de los alemanes en el clasificador.