Ayer pudimos disfrutar de una de las mejores carreras de lo que va de temporada en un trazado que desde su construcción ha recibido muchas más críticas que halagos. Los propios pilotos han admitido que es un circuito en el que sin correr riesgos es imposible adelantar, pero en su quinta edición, al fin, el Valencia Street Circuit estuvo a la altura de lo que es un Gran Premio de Fórmula 1.

GP Europa 2012

Con casi un tercio de las butacas que se ofertaban en 2008, el Gran Premio de Europa pudo colgar el domingo el cartel de 'tickets sold out' y 45.000 personas disfrutaron en las calles de Valencia de lo que fue, después de cinco años, Fórmula 1 en estado puro y no una procesión de monoplazas a 320 km/h.

El trazado no se ha modificado un ápice desde que Bernie Ecclestone firmó el contrato con Rita Barberà y el, por aquel entonces, presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Sin embargo, la igualdad de la parrilla en esta temporada 2012 y la diferencia de rendimiento de los neumáticos Pirelli le ha venido 'como anillo al dedo' al trazado valenciano. Adelantamientos, abandonos por problemas de fiabilidad, toques y un Safety Car pusieron la salsa a una carrera espectacular, que Fernando Alonso se encargó de ganar para delirio de la parroquia local.

Así que, después de que se haya hablado mucho de que el Valencia Street Circuit no estaba a la altura de la Fórmula 1, de haberse dicho que merecía salir del calendario de forma inmediata y de la proximidad de una alternancia entre Montmeló y el citado trazado, la de ayer fue la carrera que necesitaba Valencia. La carrera que puede hacer que se consolide y deje de ser 'el patito feo' del calendario.

Valencia necesitaba la carrera que ayer pudimos disfrutar. Un Gran Premio de Europa de la temporada 2012 que tardaremos en olvidar.