La carrera de ayer es de aquellas que cualquier aficionado a la Fórmula 1 debería enseñarle a sus hijos o nietos. Fue una autentica demostración del talento de Fernando Alonso, que ha demostrado que se encuentra en su mejor momento logrando posiblemente una de las victorias más bonitas que hemos visto recientemente.

Pocos podían pensar que saliendo desde la undécima posición se podría luchar por el podio, y mucho menos lograr la victoria. Pero desde el primer momento el piloto español ha demostrado una clara determinación por obtener el mejor resultado posible, sabiendo gestionar todas y cada una de las oportunidades que ha tenido. Ya en la salida no se cortó y durante los primeros metros lograba ganar tres posiciones, quedándose detrás del Force India de Nico Hulkenberg enseño de nuevo su paciencia e inteligencia para saber gestionar la carrera.

En ese momento de la carrera el piloto español no era lo suficiente rápido como para superar al piloto de Force India, pero en lugar de intentar ir lo más cerca posible de él dejó espacio. Un espacio que esta temporada se ha demostrado muy valioso ya que permiten una mejor conservación de los neumáticos Pirelli. Después cuando llegó el momento tiró y le adelantó, mientras todos entraban en boxes él continuaba en pista siendo de los más rápidos. Probablemente podría haber continuado un par de vueltas más para tener una mayor ventaja, pero el tiempo que había obtenido junto con la buena para de sus mecánicos le permitieron superar a Kimi Raikkonen y Kamui Kobayashi.

Era el momento de tirar, pero con cuidado para no descargar más de lo necesario los neumáticos. Y entonces llegó al grupo en el que estaban varios pilotos con neumáticos más desgastados y que todavía no habían parado. Era el momento de atacar y Alonso lo hizo a la perfección, en unas vueltas se quitó a los pilotos más lentos y comenzaba a ir un poco más rápido que Lewis Hamilton, que estaba por delante.

Pensar en el podio ya no era tan irreal, estaba al alcance de la mano, pero seguía siendo complicado, ya que aunque estaba recortando diferencias con el piloto de McLaren llegar hasta él no significa que el adelantamiento sea seguro. Pero entonces llegó el coche de seguridad y los nervios en las paradas en boxes. McLaren volvió a fallar, el gato se rompió y Hamilton lesionó a uno de sus mecánicos con el alerón. Con ese cúmulo de fallos en el box de Woking y una nueva parada sin problemas en Ferrari el piloto de Maranello se situaba en la tercera posición, sólo teniendo por delante a Romain Grosjean y Sebastian Vettel.

Mientras el coche de seguridad mantenía neutralizada la carrera es muy probable que Fernando Alonso ya estuviese preparando su siguiente jugada: adelantar a Romain Grosjean. Y fue una maniobra muy inteligente, que salió a la perfección. Cuando se marchó el Safety Car el piloto español se pegó lo máximo al de Lotus, en la primera curva rápida se hacía hueco y retrasando la frenada le lograba superar a Grosjean en una maniobra similar a la que tuvo unas vueltas antes con Mark Webber.

La sorpresa llegó en esa misma vuelta cuando Sebastian Vettel se retiraba con problemas en su monoplaza y Fernando Alonso se encontraba en la primera posición. Pero no iba a ser fácil, Romain Grosjean le presionaba y desde luego tenía un monoplaza rápido --como demostró Kimi Raikkonen al final de la carrera-- por lo que sería todo un reto mantener al piloto francés detrás. Pero es algo que hizo durante las siguientes vueltas hasta que un nuevo problema mecánico, esta vez en el Lotus, le dejaba sólo en la primera posición, con unos segundos de ventaja sobre Lewis Hamilton y Kimi Raikkonen.

La experiencia de Montreal era clara, había que vigilar la degradación de los neumáticos y estar en la primera posición no era sinónimo de tener la victoria en el bolsillo. Canadá fue un jarro de agua fría y aquí se podía repetir. Pero tanto el piloto como el monoplaza trataron bien los neumáticos al final de la carrera y se llevó la victoria.

Fue un momento emotivo, para Fernando Alonso, para Ferrari, para todos los presentes en el circuito urbano de Valencia y para una gran mayoría que estábamos viendo la carrera por la televisión. Una carrera histórica que tuvo a un piloto emocionado entregado a su afición, recogiendo una bandera de España y parando el monoplaza frente a una de las últimas gradas. Aunque esto último no fue pensado por él, sino que fue obligado por un problema con el coche; posiblemente falta de combustible.

En cualquier caso, es parada del monoplaza nos ha servido para ver a un Fernando Alonso muy emocionado y a una afición que estaba ahí con su piloto apoyándole. Un momento que no se ve muy frecuentemente en la Fórmula 1. Fue una gran celebración que simplemente estaba a la altura de la carrera que había hecho el piloto español.