Lo que ya parecía algo seguro se ha confirmado finalmente: Francia volverá a tener un Gran Premio de Fórmula Uno. Después de semanas de negociaciones, Bernie Ecclestone ha confirmado este domingo que ha llegado a un acuerdo con el Gobierno galo para que a partir del año que viene el Gran Circo tenga parada en el país vecino. Al parecer, la firma -que es algo inminente- es lo único que falta para que el acuerdo se oficialice por completo, como ha confirmado el propio patrón.

Sí, el acuerdo está hecho.

Estuvimos acordando las condiciones financieras con el ministro de Deportes, David Douillet, el martes en mi despacho. Todavía estamos discutiendo algunas cosas sobre el dinero: "tú me das esto... yo quiero eso..." Pero, para mí, no hay duda; vamos a firmar ya.

Como ya se adelantó cuando comenzaron las negociaciones con Francia, el circuito elegido para albergar el Gran Premio será el de Paul Ricard, un trazado con mucha tradición y trayectoria en la Fórmula Uno y que acogió las carreras celebradas en el país galo hasta que fue sustituido por Magny-Cours por motivos de seguridad (desde hace un par de años, el circuito -propiedad del propio Ecclestone- ha sido modificado en varios puntos para mejorar este aspecto). Por otro lado, aún no se han hecho públicos los detalles del acuerdo, pero todo parece indicar que se optará por la solución de alternar el Gran Premio de Francia con el Gran Premio de Bélgica que se celebra en el circuito de Spa.

Sea de una forma o de otra, lo que sí parece seguro es que el paddock de la Fórmula Uno volverá a Francia para el 2013. Al menos, ésa es la impresión que ha querido dejar Ecclestone, quien se muestra totalmente seguro de que el acuerdo seguirá adelante al margen de las cuestiones políticas y de que las próximas elecciones presidenciales en Francia den lugar a un nuevo Gobierno.

Firmaremos tan pronto como en Francia estén listos. Antes del resultado de la segunda ronda de elecciones presidenciales, si así lo desean. Cualquiera que sea el resultado, no me importa. Ése es un asunto de política interna que no me concierne.